CSI EMA

El Famoso Código Ético

El pasado 13 de enero nos enterábamos por la prensa de que al día siguiente se sometería a votación en el Consejo de administración de la EMA un “código ético” del que no habíamos oído ni hablar.

Pues bien, pese a que, como indicaba la prensa, ya se había tratado el tema en Consejo desde marzo del año pasado, el 14 de enero fue aprobado sin conocimiento oficial de alguno de las y los representantes de las y los trabajadores.

El documento salió adelante con los apoyos de Foro, Ciudadanos, Xixón Sí Puede, PP y el representante vecinal. Votaron en contra PSOE e IU y se abstuvieron UGT y CCOO.

Este código ético que, según nuestras fuentes, se lleva elaborando con el beneplácito del Consejo de administración durante este último año, parece más herramienta para poder disciplinar a la plantilla con el despido, sin necesidad de que su conducta se tipifique como falta en el Estatuto de los trabajadores, ni en el Convenio, como efectivamente se recoge en sus últimas líneas.
“El incumplimiento de este código puede dar lugar a la adopción de medidas disciplinarias, incluyendo la posibilidad de despido y, en su caso, el ejercicio de las acciones legales oportunas.”

Puesto que no se nos ha pasado este código de manera oficial, el mero hecho de compartirlo podría causarnos sanción o despido, así que vamos a limitarnos a transcribir algún párrafo que ha llegado a nuestras manos.
Sobre todo, cuando es una norma que fomenta la denuncia anónima entre las y los trabajadores, poniendo a su disposición un llamado Canal Ético, asunto que parece devolvernos a un pasado que creíamos muy lejano.

Algunas perlas de este documento son la autorización expresa a la compañía para controlar el uso de nuestro correo electrónico corporativo, así como el acceso a internet y en general cualquier sistema informático.
Dice también, escudándose en el cuidado de la reputación de la empresa, que debemos contar con autorización para salir ante los medios de comunicación y hacer difusión pública. Algo que creemos inaceptable para que la ciudadanía conozca la realidad de los servicios que paga con sus impuestos. Quede claro que esto no nos va a parar. Seguiremos defendiendo la libertad de expresión, aunque para ello debamos asumir riesgos, acudiendo a los medios cuando nos parezca necesario y utilizando este blog como herramienta para que las y los trabajadores, la ciudadanía y todo aquel que quiera, pueda tener una idea de los intereses que creemos que hay detrás de quienes dirigen esta empresa pública. El código ético es la gota que colma el vaso. 

“Todos serán especialmente cuidadosos en cualquier intervención pública, debiendo contar con la autorización necesaria para intervenir ante los medios de comunicación, participar en jornadas o seminarios profesionales y en cualquier medio de difusión pública.”

El código ético habla también de desarrollo profesional, mencionando el deber del o la trabajadora a estar perfectamente actualizado. ¿Cómo será posible cumplir con esta obligación si carecemos de un plan de formación, y el borrador que se nos presenta se incumple desde el minuto cero, no dándonos las mismas oportunidades a todas y todos?

También cabe destacar, la intención del código de fomentar la “pasión por el cliente”, pero siempre teniendo un criterio de rentabilidad, concepto que entendemos incompatible con nuestra forma de entender cómo debe funcionar una empresa pública.

Además de estas cosas, no queremos dejar de destacar la multitud de referencias que se hacen a las relaciones exteriores, las relaciones con el sector privado y a los trabajos multidisciplinares con distintas unidades y empresas. Continuas referencias a la colaboración público-privada que tan peligrosa puede llegar a ser. 

No entendemos por qué estas relaciones no se mantienen en un entorno público-público, como defiende AEOPAS (Asociación Española de Operadores Públicos de Abastecimiento y Saneamiento) a la que esta empresa está adscrita. Muy al contrario, pensamos que se fomentan las relaciones público-privadas que defiende AEAS (Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento) con la que la Dirección de esta empresa parece manifestar más afinidad.

Y sin más este es nuestro acercamiento, por encima, a un Código que tiene muy poco de ético cuando, una vez aprobado, ni las y los representantes de las y los trabajadores de la propia empresa, ni las y los usuarios, y ni mucho menos la ciudadanía, tenía conocimiento todavía.

Esperamos que el traslado oficial al Comité de empresa de la aprobación inicial de este documento no se haga esperar mucho más, para poder, entre todas y todos, analizarlo más profundamente y conocer mejor los intereses que han motivado a incluir este Anexo voluntario, aprovechando que se aprobaba otra cosa mucho más importante, de la que también hablaremos en el futuro.