CSI Vauste

Sobreseida la denuncia de Vauste contra los compañeros Nacho y Zape.

No hubo ni allanamiento de morada, ni revelaciòn de secretos, ni intimidaciòn, ni nada que no sea el cumplimiento de sus deberes como sindicalistas.

Nada que no supieramos, pero es bueno que, de vez en cuando (y que sirva de precedente), de los juzgados nos lleguen este tipo de noticias, donde las decisiones judiciales tienen algo que ver con la Justicia en mayúsculas.

Si no parece existir ningún indicio de delito en la actuación de Nacho y Zape, cabe preguntarse què pretendía la direcciòn de Vauste con esta denuncia que, recordamos, pretendía conseguir penas de cárcel contra nuestros compañeros.

Como en otros casos similares, la persecución al sindicalismo combativo pasa por maniobras de este tipo, que sumadas a las represalias laborales (sanciones, suspensiones de empleo y sueldo, despidos) pretende golpear muy duro a quienes defienden los derechos de los trabajadores.

Para escarmiento propio y ajeno.

Liquidar a unos para amedrentar a todos.

A veces, contando con el apoyo de los sindicalistas del règimen, que participan con un entusiasmo un tanto vomitivo en la campaña de demonización de los trabajadores represaliados.

En este caso, dentro del coro de plañideras que pretendieron lapidar a los compañeros, además de los sindicalistas traidores, estuvieron poderosos empresaurios y políticos al servicio de sus amos.

Inútil esfuerzo.

Por mucho que rebuznen ni los compañeros de la CSI de Vauste se dejan amedrentar, ni la gente solidaria los va a dejar solos en su pelea por el futuro de la fábrica, los puestos de trabajo y por los derechos de la clase obrera.

Probablemente, la direcciòn de Vauste recurrrirá este sobreseimiento y seguirá instalada en su estrategia represiva y sus cómplices políticos y sindicales continuarán difamando a nuestros compañeros.

No importa.

Como en las Termòpilas, si sus flechas consiguen tapar el sol, pelearemos a la sombra.

La verdad es la verdad por mucho que se empeñen.

A seguir en la pelea.

¡Que viva la lucha de la clase obrera!