Justicia de clase y clases de justicia

(acerca de la sentencia de juzgado de lo Social 4 de Xixón que considera que comparar sindicalistas de la CSI y terroristas es libertad de expresión)

En su poema Ya no hay locos, preguntaba León Felipe:
¿Cuándo se pierde el juicio?
Yo pregunto: ¿Cuándo se pierde, cuándo?
Si no es ahora, que la justicia
vale menos que el orín de los perros.

El poeta lo preguntaba en 1938 pero hoy el valor de cierta justicia sigue siendo el mismo.

Y la doble vara de medir que aplican algunos jueces y juezas en función de quienes sean los acusados o acusadas no hace más que poner de actualidad este poema.

Los hechos hablan por sí mismos: Yakuma Ambruster, senior advisor (quiera decir esto lo que quiera decir) del fondo buitre Quantum Capital Partners, propietario de Vauste, comparó, en una reunión en la fábrica en Xixón, a los sindicalistas de la Corriente Sindical d’Izquierda en dicha fabrica con los talibanes y con los terroristas responsables del atentado de Manchester en mayo de 2017.

Para el juez, esta criminalización de los trabajadores de Vauste afiliados a CSI, según la sentencia que se ha hecho pública hace escasos días, es simple y llanamente libertad de expresión, sin que quepa imponer al alto ejecutivo del fondo buitre ningún tipo de condena.

Afortunadamente (dentro de lo que cabe) la sentencia no propone ningún tipo de condecoración para dicho directivo ni impone ninguna indemnización a su favor por las molestias causadas.

Pero mejor no les demos ideas.

Esta sentencia garantista del derecho a difamar y a criminalizar al sindicalismo de clase contrasta vivamente con la emitida hace meses por otro juzgado de Xixón que condenaba por amenazas a varias trabajadoras de las cafeterías del Grupo Covadonga y al secretario general de la CSI, Nacho Fuster (trabajador de Vauste) por encontrarse presentes en una manifestación en la que alguien gritó “la próxima visita será con dinamita”.

Una novedosa contribución a la jurisprudencia represiva que instaura la novedad del delito por proximidad física a quien grita un slogan mil veces repetido en manifestaciones sociales y laborales tanto en Asturies como fuera de aquí.

Como tantas otras veces, constatamos la existencia de una justicia de clase que absuelve a las y los poderosos y castiga a quienes defienden los derechos de la clase trabajadora aplicando criterios absolutamente cambiantes en función de quién o quienes sean las y los procesados.

A la obrera y al gorrión, perdigón.

En los tiempos de León Felipe y ahora.

A seguir en la pelea.

Que viva la lucha de la clase obrera!