La CSI apoya las reivindicaciones de las y los músicos de Xixón

La Corriente Sindical d’Izquierda, ante los últimos acontecimientos ocurridos en Xixón, represaliando la música en la calle, desea manifestar lo siguiente:

1.- El ejercicio de la actividad musical es un derecho popular irrenunciable. El aprendizaje de los conocimientos y aptitudes musicales, tanto de forma autodidacta como a través de estudios reglados, es difícil y las personas que lo realizan deben combinarlos, en muchos casos con el resto de tareas escolares o laborales, lo que dificulta su finalización. En el caso de los estudios reglados, la carrera musical tiene una duración de catorce años. Causa tristeza que después de dedicarle años de estudio y dedicación, las personas que deciden hacer de la actividad musical una forma de vida luego no puedan ejercer sus aptitudes, al carecer de infraestructuras, (orquestas, bandas y/o auditorios), que se lo permitan.

2.- En una sociedad capitalista, el derecho a la cultura suele enfocarse para las élites, dejando al pueblo marginado. No es casual que los recortes educativos siempre comienzan por las humanidades y las artes.

3.- Recientemente el concejal de Xixón, Esteban Aparicio, reprimió con diversas multas y prohibiciones el ejercicio de la música en la calle, acogiéndose a una interpretación de la ordenanza municipal contra el ruido. Es decir, la música para este concejal equivale a ruido. Sorprende que encima lo diga un concejal que organiza un festival aéreo que ensordece a las y los xixoneses durante varios días los últimos veranos.

4.- A raíz de dichas medidas represoras, distintas organizaciones, convocadas por la charanga Ventolín, se movilizaron para exigir los cambios necesarios de la ordenanza municipal, consensuados entre las partes afectadas, que combine equilibradamente el derecho a la música y al descanso vecinal, tanto para actividades callejeras como en locales acondicionados.

5.- Por tanto, desde CSI apoyamos las movilizaciones que se realizan y estaremos al lado de las y los músicos de la ciudad, luchando por sus derechos, para impedir que se reprima la música. Una ciudad sin música es una ciudad sin identidad. La música aporta encanto y fortalece lazos sociales, contribuyendo a construir una sociedad plural y participativa.