Contracorriente nº 41

El Estado español tiene el honor de estar entre los tres primeros en el pódium del aumento
de la desigualdad en Europa. Como detalle significativo, que muchos y muchas leeríais
en la prensa, ha que resaltar que los recursos que acopian nada más tres personas los superen de 14,2 millones de personas, que suponen el 30% de la población más pobre.
Es una realidad intolerable y que cada vez medra más, porque los mentes tres primeros
han aumentado la riqueza un 3%, el tercio más desfavorecido ha visto menguados su recursos, en el último año, un 33,4%.
Llamentablemente, esta tendencia en un cambiará, porque desde el año 2015 el 1 % más
rico concentra más recursos que el resto de la población mundial, lo que indica que estamos
delante de un mal sistémicu, donde las estructuras de poder están construidas para beneficiar a las grandes fortunas y, para encima, para que unas pocas manos acopien y acopien recursos.
Le la da vuelta a esta situación es una necesidad y un deseo de todos y todas. Ahora bien, nada más será posible desde un movimiento global que sume fuerzas abonda como para obligar a hacer modificaciones reales y no a poner parches.La portazo de este número es bien significativa, e invita a la reflexión. La individuación supón nuestra derrota, y la dispersión de fuerzas también.