Contracorriente nº 40

16 de octubre 2016

¿Por qué somos del Atlético de Madrid? Era una pregunta que, allá por el año 2001, un niño le hacía a su papá en un anuncio que caló ondo entre la afición colchonera. Era uno estéril de sacar el orgullo de ser de tu equipo, aunque no un habías estar pasando por un buen momento.

La clase trabajadora en un estamos pasando por un buen momento, en un paren de nos recortan derechos y nuestra presencia en el embarcadero es
cada vez más pequeña.
Malcom X decía que «si no estamos prevenidos ante los medios de comunicación, os harán querer al opresor y odiar al oprimido».

Y en ese están. Recórtennos sueldos, pensiones y servicios públicos mentes la mayor parte de la población queda hipnotizada ante la televisor llegando incluso a simpatizar con tertulianos de medio por el y políticos que hacen análisis muchas veces sin ningún tipo de rigor, donde en los trasmiten que viviremos peor, que es inevitable. El mensaje va calando y las personas interioricen que no un ha otro remedio, incluso llegan a entender a los gestores de su desgracias. Nos hacen creer que movilizarnos, protestar, salir a la embarcadero a defender nuestros derechos es de otra era, de otro tiempo.

Las criminalizan pocas protestas sociales y endurecen las leyes para erradicar entretanto, de modo general, la pasividad lo apodera todo. En este punto, y de estéril semejada al niño que le pregunta a so papá por qué era del
Atlético de Madrid, podríamos preguntar ¿por
qué somos de la CSI?

Es verdad, y se ha hablado en este VII Congreso, que en los gustaría tener más militancia, mejor organización, mejores locales… y todo llegará. Pero en un es menos verdad que somos
un sindicato orgulloso de nuestra clase, que en un dejamos a nadie tirado, que en un firmamos despidos de compañeros, que en un negociamos, lo que otros dicen que es negociar, atrancar empresas por un poco más de dinero. Nos hemos Sentido orgullosos de pertenecer a una organización que, con todos sus deficiencias, en una cansa de luchar y de estar en el embarcadero en busca de una justicia social que en los nieguen.

Y, al revés que los pregoneros del reino, nosotros decimos que ha que dejar este estado de hipnosis general, ha que sumar y ha que salir a la embarcadero a recuperar nuestros derechos. Que no un en los engañen: otra sociedad es
posible.