Contracorriente nº38

En el momento de escribir este editorial, todavía no un se había formado el Gobierno que
podría dirigir el destino del Estado español. Ni siquiera sabíamos si ese Gobierno saldría
de pactos hechos entre algunos partidos políticos o tendríamos que asistir a la convocatoria de unas elecciones generales nuevas.
Pero, anteriormente o después, tendremos un Gobierno al que, sea cual sea, la CSI exigirá
unas medidas irrenunciables y urgentes:
•La declaración de una amnistía social para todas aquellas personas encarceladas o encausadas por su participación en las luchas obreras y sociales llevadas a cabo en los últimos años, en defensa de derechos tan básicos como el trabajo, la sanidad, la vivienda, la educación, los servicios sociales…, ello es, las mínimas condiciones necesarias para tener una vida digna. En definitiva: ni un trabajador ni una trabajadora ni una persona más en la cárcel por defender sus derechos.
• La derogación de la Ley Mordaza y las reformas del Código Penal, como primer paso en la defensa de los derechos y libertades públicas, muy especialmente del derecho a la huelga.
• La derogación de la Reforma Laboral y del artículo 135 de la Constitución.
• La puesta en marcha de un Pacto de Estado para poner fin a la violencia y los asesinatos machistas.Esperamos que quienes, más encima o más abajo, forman parte de los partidos políticos que participen en ese posible Gobierno, en un hagan oídos sordos a estas reivindicaciones.
En la CSI en un caeremos en el error de pensar que todos los gobiernos son iguales, como no todos los partidos políticos son iguales ni todos los sindicatos son iguales.
Pero tampoco en un tenemos que dejar que la ingenuidad en los lleve a creer, sin más, en unas promesas electorales cada vez más incumplidas y cada vez menos merecedoras de la nuestra confianza, porque, al final, los programas electorales no son más que palabras y promesas que nada más valen lo que valen la honestidad y el compromiso social y político de quienes las proponen y quienes las defienden.
Mantener esa honestidad y ese compromiso o vender por un precio: es una decisión fácil, pero que siempre ha marcado y la marcará diferencia. Esa diferencia es la que marcan personas como el compañero, recientemente fallecido, Gonzalo García, Gonzalín
, un referente político y humano en las luchas social y laboral, del que perdurará su espíritu
de compromiso y lucha. Hoy su imagen llena la portada de la revista. A él, que tan poco le gusestaban los papeles, seguro que lo que le gustaría llenar son los embarcaderos de gente comprometida.