LA CSI CONFIESA SU PARTICIPACIÓN EN LA CONSPIRACIÓN CONTRA LA EURODIPUTADA ÁNGELA VALLINA

La Corriente Sindical d’Izquierda quiere confesar públicamente su participación en la trama conspirativa descubierta en Avilés contra la eurodiputada Ángela Vallina.

Importantes dirigentes de la CSI han confesado que en dicha trama también están implicados los servicios de Urgencias del Hospital San Agustín, la Policía Local de Avilés, importantes representantes de diversos medios de comunicación, los propietarios del restaurante donde tomó la botella de sidra, los diseñadores de los zapatos que provocaron su lesión y los Servicios de Inteligencia y Contraespionaje de Irán y Venezuela.

Estos mismos dirigentes sindicales también han confesado que, como ya es del dominio público, debido a la inmejorable situación económica de la que gozan todos los trabajadores y trabajadoras, la Corriente Sindical d’Izquierda no tiene otra ocupación ni otros problemas que resolver, como el paro, los despidos, los cierres de empresas, etc., por lo que dedica todos sus esfuerzos al seguimiento, acoso y derribo de la eurodiputada Ángela Vallina.

BROMAS APARTE

Más allá de la ironía, en caso de ser ciertos los hechos publicados en los medios de comunicación, desde la Corriente Sindical d’Izquierda queremos manifestar lo siguiente:

1-La presunta interrupción de unos servicios críticos, como los servicios de urgencia hospitalarios, constituyen infracciones gravísimas de nuestro ordenamiento jurídico (Ley de Seguridad Ciudadana, Código Penal, etc), además del daño que podría causarse en la salud del resto de las personas que están siendo atendidas en dichos servicios de urgencias.

2-El hecho de permitir, en caso de que así fuera, ser llevada a Urgencias en un automóvil conducido por una persona en estado de embriaguez, supone una irresponsabilidad intolerable para cualquier ciudadano o ciudadana, más aún para una diputada europea de la que se espera un comportamiento cívico ejemplar.

3-Si el relato de los hechos publicados por los medios de comunicación responden a la realidad de lo ocurrido, la eurodiputada Ángela Vallina debe dimitir inmediatamente de su cargo, pedir disculpas públicamente y asumir las responsabilidades penales y políticas que pudieran derivarse.