Concentración de apoyo a las trabajadoras explotadas en el Cento Gerontológico Jovellanos ¡Basta ya de acoso a las trabajadoras!

CONVOCAN: CSI Y MUYERES EN LLUCHA

¡Nos tocan a una, nos tocan a todas!

La Corriente Sindical d’Izquierda y el colectivo Muyeres en Llucha convocan una concentración de apoyo a una trabajadora del centro gerontológico Jovellanos, sancionada por un inexistente abandono del puesto de trabajo, en el acto de conciliación que se celebrará en el UMAC de Xixón (calle Libertad 30), el próximo martes 20 de octubre, a las 10:15 h.

Reproducimos a continuación las alegaciones de la trabajadora al expediente sancionador:

“La acusación que se me hace de abandono de puesto de trabajo, además de ser muy grave, es completamente incierta.

Siendo conocedora la Dirección del centro de que el pasado 12 de agosto, en el turno de 15 a 22 horas había una trabajadora menos y otra se incorporaba a la empresa ese mismo día, ordena a las trabajadoras subir a dos residentes por auxiliar.

La supervisora de turno, haciendo caso omiso de las órdenes de la Dirección del centro, da orden de llenar los ascensores de residentes, obviando las directrices de la Dirección y los protocolos de actuación, además de poner en serios aprietos a las trabajadoras para realizar sus funciones. De hecho, un residente se escapó, teniendo que salir en su auxilio una compañera, dado que yo me encontraba asistiendo a dos residentes, una de ellas con alto riesgo de caída, tal y como sabe la Dirección del centro.

Dicho esto, la única conversación que mantuve con la supervisora, fue para advertirle de lo que estaba sucediendo, ya que no había coincidido con ella en toda la tarde”.

Es decir, el hecho de acudir a la supervisora para advertirle de la grave situación que se había producido, es utilizado como una excusa para sancionar a la trabajadora por un inexistente abandono de puesto de trabajo.

Da la ¿casualidad? de que esta trabajadora es la Delegada Sindical de la Corriente Sindical d’Izquierda en el centro gerontológico Jovellanos. Además, es una de las trabajadoras que promovieron las elecciones sindicales en el centro y denunció repetidamente, ante la Inspección de Trabajo, las ilegalidades laborales, los abusos empresariales, las sanciones injustificadas, el acoso laboral, las amenazas y las coacciones, por parte de la empresa, sobre las trabajadoras en general, sobre las impulsoras de la celebración de las elecciones sindicales y, especialmente, sobre las trabajadoras pertenecientes al sindicato Corriente Sindical d’Izquierda

Las condiciones de trabajo para estas trabajadoras se hacen insoportables (estando incluso algunas de ellas de baja por depresión, ansiedad, etc.), teniendo que soportar actitudes, por parte de la empresa, tan graves como un seguimiento exhaustivo por parte de la supervisora desde que empieza la jornada hasta que termina, situándose incluso a dos metros de las trabajadoras.

Además a estas trabajadoras se les castiga imponiéndoles más carga de trabajo que al resto de empleadas. También se les aísla sistemáticamente en el trabajo en estancias donde ellas se encuentran solas con pacientes violentos. A estas trabajadoras de la CSI se les amenazó varias veces con el despido y un “atente a las consecuencias, no me va a temblar la mano” por el hecho de promover las elecciones sindicales para tener un comité de empresa y unas delegadas de prevención inexistentes hasta ese momento.