Concentración en el Centro Gerontológico Jovellanos

NO A LA EXPLOTACIÓN DE LAS TRABAJADORAS.

NO A LA REPRESIÓN SINDICAL.

BASTA YA DE DESPIDOS, AMENAZAS Y SANCIONES A LAS TRABAJADORAS POR RECLAMAR LOS MÍNIMOS DERECHOS LABORABLES.

CONVOCAN: CSI Y MUYERES EN LLUCHA.

La convocatoria de elecciones sindicales en el Centro Geróntológico Jovellanos de Xixón y la interposición de denuncias laborales ante la Inspección de Trabajo, ha tenido como consecuencia aplicación de sanciones, acoso laboral y coacciones, por parte de la empresa, sobre las trabajadoras en general, sobre las impulsoras de la celebración de las elecciones sindicales y, especialmente, sobre las trabajadoras pertenecientes al sindicato Corriente Sindical d’Izquierda, entre las que se encuentra su delegada sindical en el Comité de Empresa.

Estas trabajadoras interpusieron numerosas denuncias ante la Inspección de Trabajo, en relación a temas como:

-Que no se realizan reconocimientos médicos relativos al puesto de trabajo que desempeñan las trabajadoras (posturas forzadas, levantamiento de pesos, etc.), con lo cual es imposible la aportación de justificantes de dichos reconocimientos por parte de la empresa.

-Que se está sancionando a las personas que promovieron las elecciones sindicales con faltas graves y sin justificación ninguna.

-Que la empresa no suministra a las trabajadoras el material necesario para realizar el trabajo en unas condiciones dignas mínimas de higiene y seguridad.

-Que la empresa instala cámaras de vídeo vigilancia por toda la residencia sin señalización ni indicación ninguna.

-Que las trabajadoras están obligadas a desarrollar trabajos administrativos fuera de la jornada laboral.

Las condiciones de trabajo para estas trabajadoras se hacen insoportables (estando incluso algunas de ellas de baja por depresión, ansiedad, etc.), teniendo que soportar actitudes, por parte de la empresa, tan graves como un seguimiento exhaustivo por parte de la supervisora desde que empieza la jornada hasta que termina, situándose incluso a dos metros de las trabajadoras.

Además a estas trabajadoras se les castiga imponiéndoles más carga de trabajo que al resto de empleadas. También se les aísla sistemáticamente en el trabajo en estancias donde ellas se encuentran solas con pacientes violentos. A estas trabajadoras de la CSI se les amenazó varias veces con el despido y un “atente a las consecuencias, no me va a temblar la mano” por el hecho de promover las elecciones sindicales para tener un comité de empresa y unas delegadas de prevención inexistentes hasta ese momento.