La CSI llama a la clase obrera asturiana a participar en la manifestación contra la represión y por la absolución de las personas encausadas en la Huelga general del 14 N del 2012

¡No nos van a quitar el derecho a huelga!

La Corriente Sindical d’Izquierda quiere exigir públicamente la absolución de todas las personas encausadas por participar en la huelga general del 14-N y llama a la clase obrera asturiana a participar en la manifestación que tendrá lugar en Xixón el próximo viernes, 14 de noviembre.

En la huelga general del 14 de noviembre de 2012, cientos de personas fueron detenidas y encausadas con peticiones de cárcel desproporcionadas. En Asturies, seis de esas personas se enfrentan a una petición que, en conjunto, supera los 12 años de prisión.

Aquel 14 de noviembre, un piquete informativo de los sindicatos CSI y CGT fue agredido en la calle Langreo de Xixón, por una carga policial totalmente injustificada. Esta carga continuó hasta la Casa Sindical, donde entraron las unidades policiales de la UIP, invadiendo, de forma absolutamente ilegal, las sedes de los sindicatos y dejando a varias personas heridas, que tuvieron que ser atendidas por unidades móviles del SAMU.

La detención de 4 personas provocó que miles de trabajadores y trabajadoras rodearan la comisaría de Xixón durante varias horas, hasta su puesta en libertad.

Como consecuencia de todo ello, ahora seis personas se enfrentan a juicios con peticiones fiscales que, en conjunto, superan los 12 años de prisión.

Sin embargo, ni una sola de las denuncias interpuestas por las personas agredidas por la policía, fue siquiera admitida a trámite, a pesar de que los partes médicos destacaban la gravedad de las lesiones que, en algún caso, requirieron de intervención quirúrgica.

No cabe duda de la desesperada situación por la que están pasando millones de personas en Asturies y en el Estado español. Despidos, cierres de empresas, paro, pérdida de viviendas, familias arruinadas, pobreza…, están generando una serie de protestas obreras y sociales cada vez más intensas.

La rabia popular va en aumento cuando se comprueba la excesiva riqueza en la que vive una minoría privilegiada y la patente impunidad que rodea a una corrupción política y económica cada vez más generalizada.

La explosiva situación social que se está creando, está siendo contestada desde el Gobierno con una escalada desproporcionada de la represión, en la que las detenciones y encarcelamientos arbitrarios y la proliferación de exageradas sanciones económicas sin ningún sentido, hacen desaparecer en la práctica todos los derechos y libertades públicas. Y, para ello, desarrollaron una serie de reformas legales.

Comenzaron con la denominada Ley de Tasas Judiciales, dificultando, a través de la cortapisa económica, que los trabajadores y trabajadoras podamos reclamar y defender lo que entendemos justo, impidiéndonos acceder a la justicia en condiciones de igualdad.

Siguieron con una reforma del código penal encaminada exclusivamente a perseguir cualquier tipo de protesta social. Así aparecen nuevos tipos delictivos, ocupación de bancos, resistencia a los desahucios, sentadas o la ampliación del delito de resistencia a la autoridad. Pero naturalmente, ellos se protegen todavía más, sin agravar penas de corrupción e impidiendo, incluso, su ingreso en prisión si reparar el daño, o sea, sin devolver lo robado.

Y, como último paso, está en proceso de aprobación la Ley de Seguridad Ciudadana que, en su actual redacción, cercena garantías procesales de prueba y defensa al conceder validez exclusivamente a la declaración policial, tipifica como delitos la mera participación en acciones de protesta, prohíbe la grabación de las actuaciones policiales, que evitan abusos en multitud de ocasiones, o eleva desproporcionadamente todas las sanciones. En definitiva, la llamada ley mordaza hace desaparecer, en la práctica, todos los derechos y libertades públicas.

Todos y todas sabemos quiénes son y donde están los verdaderos delincuentes que nos llevaron a la ruina y a la miseria. Pero ellos gozan de impunidad. Este sistema capitalista reserva las cárceles para quien se rebela y protesta contra las injusticias. Así de criminales son sus leyes y así de criminales son quienes lo dirigen y lo hacen posible.

¡NI UNA PERSONA SOLA ANTE LA REPRESIÓN!
¡JUSTICIA SOCIAL!.