Asturies en pie convoca al pueblo asturiano a la concentración contra la privatización y los despidos en Cajastur, coincidente con los Premios príncipe

¡ASTURIES EN PIE!

El próximo viernes 24 de octubre, volverá a repetirse en Asturies el espectáculo de los Premios Príncipe. Un espectáculo que nos devuelve a la Edad Media y una farsa en la que, año tras año, la riqueza ilícita, la opulencia, el despotismo y la corrupción, desfilan por una alfombra roja frente a un pueblo cada vez más empobrecido y cada vez más harto.

Ante todo ello, multitud de organizaciones políticas y sindicales, así como todo tipo de movimientos y colectivos sociales, se unen en una convocatoria de protesta social de gran repercusión internacional.

Una convocatoria iniciada hace años, que cada vez se hace más fuerte y numerosa, por sus características unitarias y sin que nadie intentara nunca rentabilizarla o acapararla.

Pero no todo vale. Acudir con unas siglas a esta convocatoria, mientras sus dirigentes participan en los fastos principescos o utilizar esta protesta para lavar la imagen de quienes colaboran con todo tipo de recortes sociales y medidas contra los derechos populares, resulta una hipocresía que algunas organizaciones ya no pueden esconder por más tiempo.

Quienes organizan y participan en todo este derroche, se escudan constantemente en una Constitución que parece amparar, no solo la inutilidad de la monarquía, sino también, su corrupción y sus excesos.

Pero, a día de hoy, esa Constitución y el Régimen a que dio lugar desde su aprobación en 1978, está muy lejos de ser algo más que un camino muerto.

La Constitución debería garantizar derechos básicos, como el derecho al trabajo o a una vivienda digna. Pero, con la Constitución en la mano, miles de familias se ven desahuciadas y expulsadas de su casa, cada vez menos personas tienen acceso a la Sanidad, la Educación o los Servicios Sociales, el paro y la pobreza se generalizan, ni siquiera los alimentos están garantizados para todos y todas, los parlamentos legislan para los ricos y amparan la corrupción, mientras que la balanza de la Justicia cada vez se inclina más del lado de los poderosos.

La Constitución reconoce que la Soberanía del Estado reside en el Pueblo y que de éste Pueblo emanan todos los poderes. Sin embargo, y por mandato Constitucional, se nos impide la posibilidad de escoger la República como forma de Gobierno y se niega el derecho a decidir a los pueblos del Estado español.

En definitiva, ni uno solo de los grandes problemas que tenemos puede arreglarse apelando a la Constitución ni, mucho menos, a la Monarquía que nos imponen.

Tenemos un presente de paro, injusticia social y represión. No hay ninguna Constitución ni ninguna monarquía que nos solucione el futuro. Solamente la firmeza y la lucha continua por nuestros derechos puede traernos un futuro mejor que el que pretenden darnos.