La carrera docente, injusta y destructiva

Las noticias relativas a la llamada “carrera docente” puesta en cuestión en su procedimiento por sentencia judicial trajo el nerviosismo a una gran parte del colectivo docente asturiano. Ahora, tras las tranquilizadoras palabras de la consejera y de los sindicatos consortes ese tema ya no preocupa, pasó de moda rápidamente. El complemento de carrera parece que no es una cuestión de la que se quiera hablar salvo cuando llegan rumores de su cuestionamiento. En nada quedará, pero la ocasión parece buena para recordar las posiciones de unos y de otros.
La Corriente Sindical d’Izquierda siempre se opuso al fondo del proceso, al objetivo que la “carrera” persigue que no es otro que la individualización de las relaciones laborales, la sumisión a nuestros superiores jerárquicos.
Los docentes, como empleados públicos, tenemos el derecho a la negociación colectiva de nuestras condiciones de trabajo. Los desarrollos normativos establecen las funciones de nuestro trabajo, nuestros deberes y también nuestros derechos y retribuciones. Este marco es objetivo, desarrollamos nuestra labor dentro de él como colectivo y las modificaciones del marco nos afectan a todos y a todas. La negociación colectiva nos da la fuerza del grupo.
En el contexto de ataques generalizados a los derechos de la clase trabajadora, la limitación de la negociación colectiva es una de los objetivos de la Patronal; ese era el principal objetivo de la Reforma Laboral y también en las administraciones públicas, que, son consideradas cada vez con más claridad como empresas. En Asturies la negociación colectiva de nuestras condiciones de trabajo se puso en cuestión al introducir la llamada carrera profesional, en el caso de los y las docentes, “la evaluación de la función docente”.
Cuestiona la negociación colectiva porque en esencia supone condicionar una parte de las retribuciones a la valoración subjetiva sobre el cumplimiento de ciertos parámetros a determinar en cada proceso evaluador.
El proceso de evaluación actual es sencillo y prácticamente imposible de no superar. El PSOE lo utilizó y lo sigue utilizando electoralmente. Además, las movilizaciones que un sector mantuvimos obtuvieron un subproducto: la necesidad de aislarnos y dejarnos sin argumentos obligó a la administración regional a caminar más despacio. El coste no es excesivamente elevado teniendo en cuenta que en otras comunidades los y las docentes cobran complementos incluso superiores, que no dependen de evaluación ninguna y que no distinguen entre cuerpos docentes o entre condición de interino o funcionario de carrera.
La administración consiguió ya alguna cosa: con la carrera desapareció la consigna de la homologación retributiva en las plataformas de los sindicatos de pesebre. Entre nosotros y nosotras hay un veneno que nos divide y por tanto nos hace más débiles. Con ella llegó también una mayor sumisión a tareas inútiles que poco tienen que ver con la práctica docente. Pero la evaluación docente no termina aquí, destruir la resistencia a ella no era el objetivo sino un medio para llegar al fin último que es la modificación de las relaciones entre la administración como patronal y sus empleados y empleadas.
El marco que permite esa modificación ya está creado, no necesitan una nuevo marco legal. La diferencia entre el plan actual y otro plan futuro dependerá del contexto porque el reglamento de los planes de evaluación no determina:

  1. Los indicadores a considerar. Depende del Plan, la fórmula elegida para citar los indicadores es “entre otros aspectos”
  2. La medición de cada parámetro. Dependen de cada Plan el número de créditos de formación, el porcentaje de absentismo, el número mínimo de objetivos de centro a los que se contribuye, etc.
  3. La ponderación de cada parámetro y la calificación que determina la evaluación positiva.
  4. La remuneración del complemento asociado a la calificación positiva.

Así pues cada nuevo plan modifica las condiciones de trabajo del sector del profesorado a él sometido. Las condiciones concretas de gestación de este primer plan son las que explican su lasitud. El monstruo vive, + pero está dormido. La mayoría preferirá no verlo aunque sepa que es verdad, aunque sepan que tarde o temprano no será tan fácil superar la evaluación, que si no es para todos y todas y que nunca pretendió serlo por algo será.
Las jubilaciones y la tasa de reposición hacen que el colectivo de no cobrantes crezca, una minoría que ya supone más de la tercera parte de los docentes. Realizando el mismo trabajo (hasta el momento) no se percibe igual salario, en un contexto de reducción salarial e incremento de la carga de trabajo. El colectivo interino vio además como en este curso la consejera suprimía el derecho a la prórroga del verano y eliminar dos meses de retribuciones anuales mientras mantenía el complemento de carrera.
La unidad en el colectivo docente es necesaria para afrontar los ataques que estamos recibiendo y por la unidad deberíamos resolver la cuestión de la carrera. Asumir que tal vez en el proceso algunos y algunas pierdan algo pero todos y todas ganaremos como colectivo.
La “carrera” es injusta y tendrá contrapartidas. Por eso, en lo limitado de nuestras posibilidades, seguiremos pidiendo el fin de esta situación, el fin de la “carrera docente” y si hay dinero presupuestado para ese fin, que se reparte entre todos y todas por igual, independiente de cuerpos de pertenencia y condiciones. Nuestra consigna de siempre: Para todos y todas y sin contrapartidas laborales.