La Delegación del Gobierno y la burocracia sindical de CCOO y UGT fracasan en su intento de sacar de las calles al sindicalismo combativo

El 12 de noviembre, dos días antes de la Huelga General, la prensa informaba de una reunión en la Delegación de Gobierno de Asturies entre los dirigentes regionales de UGT y CCOO y el Delegado del Gobierno, Gabino de Lorenzo, alcalde de Uviéu en la época de las privatizaciones generalizadas y la corrupción urbanística desbocada y prominente miembro del PP, partido que, por si es necesario recordarlo, está llevando a cabo los más brutales ataques a los derechos de los trabajadores y trabajadoras en las últimas décadas.
Según manifestaron los dirigentes sindicales a la salida de la reunión, habían ido a pedir “la colaboración de las Fuerzas de Seguridad del Estado” cara al desarrollo de la Huelga General, pero por lo visto, también habían ido a ofrecer su colaboración a esas mismas Fuerzas de Seguridad del Estado para, entre unos y otros, conseguir el común objetivo de boicotear la actividad de los sindicatos combativos que, como se había anunciado con suficiente antelación, convocaban la manifestación del 14N en la Plaza del Humedal de Xixón, a las 12 de la mañana, como ya es habitual en todas las huelgas generales.
CCOO y UGT habían convocado días antes su manifestación en Uviéu a las 7 de la tarde, como así se recogía en carteles, anuncios en prensa y radio y en las páginas web de dichos sindicatos. De golpe y porrazo (muy propia expresión teniendo en cuenta que se reunieron con quien se reunieron), una vez reunidos con el Delegado del Gobierno, ambos sindicatos anunciaron otra manifestación con salida en el mismo lugar y a la misma hora que la convocada por CGT, CNT, SUATEA y CSI y, con la arrogancia que habitualmente utilizan en este tipo de situaciones en contraste con la humildad y la sumisión con la que se comportan respecto a los poderes financieros y políticos, llamaron a estos sindicatos a participar como invitados en la manifestación que pretendían usurpar con tan lamentable maniobra.
Ante esta provocación, que anunciaba también las consiguientes provocaciones policiales, desde el sindicalismo combativo se acordó no caer en el bochornoso espectáculo de enfrentamientos físicos entre trabajadores que buscaba la burocracia sindical en un momento en que el enemigo es el mismo para todos, sean las que sean las banderas detrás de las que marchemos: el capitalismo sanguinario que nos lleva a una situación de excepcional gravedad como clase obrera y como ciudadanos y ciudadanas, pero tampoco ceder la calle a quienes la han abandonado hace muchos años como espacio de pelea para refugiarse en sus despachos subvencionados.
Por eso, después de una mañana en la que la policía apaleó y detuvo a varios componentes de piquetes del sindicalismo combativo, llegando a invadir tolete en mano la casa sindical, varios centenares de trabajadoresy trabajadoras se dirigieron antes de la hora de salida de la manifestación a la Plaza del Humedal para evitar con su presencia la maniobra de CCOO y UGT de usurpar el espacio que, en ese día y a esa hora, no les correspondía ocupar. Con el paso de los minutos, la manifestación de CGT, CNT, CSI y SUATEA fue creciendo hasta alcanzar miles de participantes en el momento en que comenzó su marcha, cuyo lema principal, aparte de las críticas al gobierno y a los responsables de este atraco que llaman crisis, fue la petición de libertad para los cuatro detenidos que en ese momento se encontraban en la Comisaría Central de Xixón.
Una vez finalizado el acto central y en vista de que los detenidos no eran puestos en libertad, miles de personas se dirigieron en manifestación hacia la Comisaría, concentrándose frente a ella, cortando los accesos en automóvil al edificio y las principales avenidas de esa zona de la ciudad. Entre gritos de apoyo a los detenidos y evitando las provocaciones del numeroso grupo de policías antidisturbios presentes, los y las manifestantes aguantaron más de tres horas concentrados en dicho lugar hasta que fueron puestos en libertad los cuatro compañeros, a los que recibieron con aplausos y gritos de solidaridad y apoyo.
Fracasada la maniobra conjunta de las cúpulas burocráticas de CCOO y UGT y del Delegado del Gobierno del PP, no resulta ocioso preguntarse hasta qué grado de degeneración sindical van a llegar estos personajes, más aún en una tierra como Asturies en la que ya, de puro hábito, no nos extraña ver como acostumbran a ir de la manita de la patronal en negocios tan lucrativos y tan poco claros como el ACEBA (Acuerdo por la supuesta Competitividad, el desaparecido Empleo y el Bienestar de algunos) detrás de cuyo pomposo nombre, aparte de aire, solo hay un mecanismo de financiación de los aparatos sindicales y de la patronal por parte del Gobierno Autonómico de turno.
Esperemos que, más pronto que tarde, los trabajadores nos sacudamos de encima estas prácticas maniobreras y a estos individuos corrompidos por años de entregas y pactos inconfesables, para poder pelear unidos contra nuestros comunes enemigos.
En ello estamos.