17-O día d’aición escontra la probeza

El día 17 d’ochobre dia de erradicación de la probeza, un grupu de persones convocaes pola asociación contra la esclusión Alambique y l’Asociación de paraos del Valle del Nalón, ADEPAVAN, quixímos realizar un itinerariu simbólicu pa denunciar les situaciones que se dan n’Asturies, con mas de 130.000 persones embaxo’l nivel de probeza, 100.000 persones desemplegaes (11.000 d’elles nel valle del Nalón), mas de 30.000 llares ensin nengún ingresu económicu, mas de 5.000 unidaes de convivencia esperando que se-y tramite’l Salariu Social. Pero tamién queríamos qu’esi día sirviera, amás, pa señalar a los responsables d’estes situaciones y pa plantegar alternatives que nos ayuden a construyir otres realidaes…

Dexámosvos equí’l testu lleíu en caúna de les paraes de la nuesa ruta:

AGENCIA TRIBUTARIA

La Agencia Tributaria es un buen punto de partida para visibilizar la magnitud de los ataques económicos que estamos sufriendo y las formas de plantear la construcción de propuestas alternativas. La realidad que vivimos día a día nos da muestras de cómo se puede legislar para seguir manteniendo los intereses de los mismos grupos de poder.
El pago de la deuda generada por infraestructuras faraónicas y descontextualizadas de la realidad y nuestras necesidades, la subida de impuestos como el IVA que repercuten en todas las personas por igual… Resulta vergonzoso cómo estamos asistiendo al desarrollo de ciertas políticas que buscan apuntalar un modelo económico y social en el que unos pocos se benefician, y unas muchas pagamos los costes económicos, sociales y humanos que generan.
Desde la Asociación contra la Exclusión Alambique y la Asociación de parados del valle del Nalón (Adepavan), defendemos que aunque las leyes y ordenamientos que trabajan en este sentido sean legales, no son legítimos, por lo que las personas tenemos el derecho a poner en cuestión estas situaciones de injusticia y a mostrar nuestro rechazo, nuestra denuncia y nuestras alternativas.
Es en este punto en que planteamos la Desobediencia civil como una herramienta colectiva para denunciar las situaciones de injusticia a las que debemos hacer frente en el día a día y, al mismo tiempo, visibilizar que existen otros caminos, otras alternativas que construir juntas, partiendo de las necesidades cotidianas.
Se trata, por lo tanto, de plantear nuestra negativa a pagar sus desmanes, a sufrir sus leyes y sus intereses políticos y que las soluciones se tienen que tejer aquí abajo, dotándonos de herramientas colectivas que vayamos construyendo en el camino.

CAJASTUR

Desde el centro “financiero” de Gijón, donde conviven y mercadean las corporaciones que juegan con las personas como si fueran números queremos plantear la necesidad de construir alternativas en este sentido.
En la sociedad actual en la que nos encontramos, con el entramado complejo de intereses políticos, económicos y sociales conformados por los grupos que tienen el poder, nos damos de bruces con una realidad en la que el tejido social de los barrios y pueblos se ha roto, se han mercantilizado desde los cuidados más básicos hasta el ocio que puedan tener los chavales en las calles. El empleo, erigido como la única puerta de acceso a la satisfacción de las necesidades básicas y garantía de derechos, cumple una perversa función de mantenimiento del modelo establecido, dejando fuera del mismo a una gran parte de la población de manera permanente, y a otros con la continua amenaza de la precariedad, la reducción de salarios o el paro.
En este momento cobra más importancia si cabe la propuesta de la Renta Básica de las Iguales, como un instrumento para poder poner en cuestión la centralidad que tiene el empleo, el trabajo asalariado, en nuestras vidas. La Renta Básica de las Iguales posibilita el poder comenzar a pensar que las personas tienen derecho a llevar a cabo una vida digna sin necesidad de acceder al mercado laboral, al establecer un ingreso mínimo para cada persona por encima del umbral de la pobreza y un ingreso destinado a un fondo común que permita comenzar a tejer las relaciones de una forma distinta, la gestión de los recursos públicos en base a las necesidades y derechos de las personas. Desde la certeza de que la centralidad de nuestras vidas no puede ser la mercantilización de todo, sino que debe ser la solución de nuestras necesidades.

GOTA DE LECHE

En este lugar, referencia de las políticas sociales llevadas a cabo por el Ayuntamiento de Gijón, queremos acabar esta acción de presentación de la campaña “Contra sus recortes, Nuestras alternativas”, por lo simbólico que tiene este edificio en lo que se refiere al papel de los Servicios Sociales en apuntalar las situaciones de desigualdad que estamos viviendo.
La promoción de la autonomía personal, la participación, atención integral, responsabilidad pública, calidad… son solamente algunos de los principios que configuran el sistema público de Servicios Sociales asturianos según la ley aprobada en Febrero de 2003, aunque la realidad diste mucho de lo que aparece en las normas establecidas al efecto.
Nos encontramos con un sistema de servicios sociales destinado a gestionar ayudas de caridad para que nada cambie e incluso a obstaculizar la información para que menos personas puedan tener acceso. Un sistema que ha olvidado la función de acompañamiento de las personas que sufren situaciones de carencia para establecer ayudas y prestaciones en que el control social
juega un papel central, que promulga rentas mínimas como el Salario Social sin priorizar su cumplimiento; en definitiva, un entramado de políticas sociales que no han dado el paso desde la asistencia y el clientelismo hacia la acción social en clave de justicia.
Desde la Asociación Alambique y la Asociación de parados del valle del Nalón (Adepavan), nos vemos en la necesidad de partir del apoyo mutuo para buscar alternativas de relación y resolución de nuestras necesidades; han roto el tejido social y las redes de ayuda informales, al tiempo que han hecho negocio hasta de la pobreza; por eso es necesario que a través de la relación, de tener experiencias compartidas e intercambiar ideas, recursos, inquietudes y propuestas podamos empezar a construir colectivamente cómo satisfacer nuestras necesidades, juntas, en el día a día.