Liberbank suspenderá empleos, reducirá salarios y modificará las condiciones de trabajo

Los trabajadores de Cajastur vemos con extremada preocupación la actual situación de nuestra entidad y rechazamos el oscurantismo, el personalismo, el desprecio a nuestra dignidad personal y profesional y la falta de compromiso con el futuro de la Caja que han sido las señas de identidad de la gestión del presidente de Liberbank.
Nos negamos a que, con el socorrido argumento de la crisis, se pretenda obviar el necesario análisis de las iniciativas y las decisiones directivas que han llevado a nuestra entidad a la actual situación, que, según se desprende de las necesidades de capital reveladas por las recientes auditorías, acreditan un nefasto desempeño por parte del equipo directivo.
Rechazamos que se pretenda poner en pública almoneda el patrimonio de Cajastur, fruto del ahorro de generaciones de asturianos para liquidarlo, deprisa y corriendo, en un nuevo intento de consolidar a toda costa el poder del actual presidente, sea cual sea el resultado del tambaleante proceso de fusión en el que nos encontramos inmersos.
Hacemos constar igualmente nuestro desacuerdo con los procesos de privatización a los que se ha visto sometida Cajastur y al papel que ha jugado el equipo directivo de la entidad en dichos procesos, actuando como Caballo de Troya de la privatización, en defensa de sus particulares intereses y haciendo dejación absoluta de la defensa de la naturaleza de nuestra Caja, de su trayectoria de compromiso con Asturias, de sus más de 130 años de historia y del futuro tanto de la entidad como de los trabajadores, que hemos tenido que asistir a todos estos cambios como meros convidados de piedra sin recibir información ni explicación alguna acerca de los motivos y las consecuencias de transformaciones de tanta importancia para nosotros.
Denunciamos el clima de miedo y de amenaza que, aprovechando la actual situación, se pretende imponer entre los trabajadores, con continuas alusiones a más recortes salariales, traslados e incluso despidos, generando un ambiente laboral intolerable, más aún cuando es público y notorio que no somos los trabajadores quienes hemos llevado a la Caja a su actual situación y que nuestro compromiso profesional y personal con los clientes y con Cajastur no admite lugar a dudas, a pesar de la ausencia de una estrategia directiva coherente y profesional que, adaptada a las necesidades de estos tiempos, tenga objetivos a medio y largo plazo más allá de buscar la rentabilidad inmediata a cualquier precio.
Sobre los recortes salariales que venimos sufriendo desde mucho antes de que estallara la crisis y con los que permanentemente se nos somete a una infame guerra de nervios queremos poner de relieve el hiriente contraste entre el empeño en recortar nuestros sueldos y la permanente estrategia de acumulación de puestos y salarios practicada por el presidente de Liberbank, con el agravante de la falta de transparencia en cuanto al montante de dichos salarios que, a nuestro entender, deberían ser públicos y publicados, más aún dado el carácter político de los cargos que generan dichas retribuciones. Recordamos también la injusticia que se ha cometido con las compañeras de la limpieza, a las que se ha recortado sus salarios de una manera brutal y la sangrante situación de los trabajadores de CEICA, empresa participada por la Caja, que llevan meses sin trabajo efectivo, sin cobrar sus salarios y sin que ni siquiera se les reciba para poder negociar una solución para ellos y sus familias.
Resumiendo y para finalizar: en 1995, cuando el actual presidente llegó a dicho puesto Cajastur era una entidad con más de 100 años de compromiso con Asturias, que creaba empleo estable y dignamente retribuido (una riqueza social de primer orden en una región que figura a la cabeza de las estadísticas de desempleo) y que, mediante la actividad económica que generaba y mediante la Obra Social y Cultural, efectuaba una contribución inestimable al desarrollo de la región. Hoy, más de 15 años después, Cajastur se ha transformado en un banco privado de dudoso futuro, con una Obra Social y Cultural en extinción y unas relaciones laborales más propias de otros escenarios históricos y geográficos.
Para la Corriente Sindical de Izquierda, este deterioro de la situación de la Caja es producto directo de una gestión directiva absolutamente nefasta que no debe prolongarse ni un minuto más, por lo que, en consecuencia, exigimos la dimisión inmediata de Manuel Menéndez y de todo su equipo directivo.