Negociación colectiva

Decir que de la negociación colectiva dependen las condiciones laborales y sociales de tod@s los que trabajamos en la empresa es una obviedad. Resaltar, para lo malo, que la inmensa mayoría de la plantilla asiste con una militante y resignada pasividad a ver como otros, muy pocos, hacen y deshacen, convocan y desconvocan, acuerdan y deciden reservando para esa mayoría el papel de actores secundarios cuando deberían ser protagonistas de la obra, es solamente resaltar la realidad.
No hace tanto tiempo, previo a la negociación de un convenio se elaboraba una plataforma reivindicativa contando con las aportaciones que desde los distintos talleres llegaban al Comité de empresa y una vez elaborada esta se presentaba en asambleas de taller para debatirla y aprobarla.
Hoy, suponemos que a causa de la “modernidad”, de aquello no queda ni rastro, hoy, ahora mismo se esta negociando un nuevo acuerdo marco que va a regir nuestros derechos sociales y laborales (el convenio que se negocia con posterioridad es un mero tramite, un calco de lo que se acuerde en Madrid) sin que hasta el momento esa mayoría de la que hablábamos al principio haya sido informada, sin que haya podido decidir sobre los contenidos de la negociación y lo que aún es más sangrante, sin que haya podido decidir si estaba de acuerdo con la supuesta plataforma social.
Y todo seguirá igual mientras esa mayoría no reclame su derecho a ser protagonista, su derecho a ser informada, su derecho participar en los debates y su derecho a decidir sobre todo aquello que le afecta.

Notas:
1. Ni que decir tiene que el llamamiento a no realizar horas extraordinarias ( la formación fuera de hora tiene la misma consideración) sigue vigente y no solo por las amenazas del patrón, si no por que en Asturias hay 100.000 personas que se ven privadas de su derecho a un empleo, también por respeto a aquellas personas que sufrieron despidos, torturas físicas e incluso algunas pagaron con su vida la defensa de la jornada de ocho horas, por que sigue vigente y más que nunca la reivindicación de “trabajar menos horas para redistribuir el empleo” y además por que es éticamente insolidario y repulsivo robar el empleo a aquellas personas que se ven privadas de él.
2. Terminábamos el anterior comunicado recomendando un remedio para los casos graves, permítasenos amable lector o lectora terminar de la misma manera, Si a pesar de lo anterior te entra el “apretón”, piensa en las personas que se ven privadas del derecho a un empleo y si persiste dicho “apretón” no dudes en pegarte un “martillazu” en una mano, está más que justificado.]]