La CSI exige la dimisión de Menéndez al frente de Cajastu

Ante la publicación de los resultados de las auditorias sobre la situación de las entidades financieras españolas, que cifran en 1.198 millones de euros las necesidades de capital de Liberbank, la sección sindical de la Corriente Sindical de Izquierda (CSI) en Cajastur manifiesta lo siguiente:
Este resultado pone de manifiesto la nefasta gestión de Manuel Menéndez, presidente de Cajastur desde 1995 y actualmente, presidente del banco privado Liberbank, resultante de la fusión y privatización de Cajastur, Caja Cantabria y Caja de Extremadura.
Esta gestión, marcada por el autoritarismo, el oscurantismo y la defensa de intereses particulares en perjuicio de los intereses de Asturias, debe ser investigada y deben aclararse los motivos que han llevado a Cajastur a su situación actual. Actuaciones como la compra de CCM y la financiación de operaciones ligadas a la más feroz especulación urbanistica, como el caso de La Talá, deben ser esclarecidas y deben derivarse las responsabilidades de quienes, desde la cúpula directiva de Cajastur, tomaron decisiones de este tipo que han supuesto un fuerte quebranto para la entidad.
La actual situación pone de relieve el expolio que supuso la privatización de Cajastur y el escándalo que supone el blindaje en sus cargos directivos y la acumulación de salarios exorbitantes por parte de Manuel Menéndez, cuyo único interés en todos los procesos de fusión de Cajastur ha sido el mantenimiento de su cuota de poder personal y de las retribuciones inherentes a dicho poder.
La intención, anunciada por la dirección de Liberbank, de proceder a la venta de activos para impedir la intervención del FROB, supone una vuelta de tuerca más en el expolio de Cajastur, liquidando a toda prisa bienes e inversiones que son fruto del ahorro de generaciones de asturianos para que Manuel Menéndez pueda seguir ejerciendo el control absoluto de Liberbank.
Ante esta situación, la CSI exige el cese inmediato de Manuel Menéndez y su equipo directivo y que se depuren las responsabilidades de quienes, con su gestión, han transformado Cajastur, una entidad de caracter benéfico social con más de 130 años de historia, en un banco privado de incierto futuro.