Sin movilización y participación no habrá solución

La jornada de huelga en ArcelorMittal contó con un importante respaldo de la plantilla tanto en Avilés como en la fábrica de Gijón, en conjunto más de 6000 trabajadores.
En Gijón, tras varias horas de concentración ante las tres porterías de la factoría, los trabajadores cortaron el tráfico en la carretera AS-19, que une la ciudad con Avilés. En manifestación se dirigieron, a las nueve de la mañana y a las dos de la tarde, desde la entrada de la fábrica en Veriña hasta la rotonda de la AS-19 y cortaron el tráfico de vehículos. En Trasona, sobre las 8 h, unos 100 trabajadores encendieron una barricada en la puerta de entrada. Sobre las 9.30 hubo un pequeño corte de la carretera que va de Trasona a Avilés, aunque no hubo incidentes porque la Guardia Civil había desviado los accesos con anterioridad.
La sección sindical de la CSI en ArcelorMittal advirtió de la importancia de combatir el discurso del miedo y las deslocalizaciones para evitar no sólo los recortes de salarios y empleo (la empresa amenaza con 800 despidos); también para poner freno a la constante erosión de derechos y los lazos de solidaridad entre los trabajadadores, una erosión que no comenzó ayer.
El protagonismo de las asambleas es fundamental para desactivar el desánimo y la pasividad alimentados, a lo largo de estos años, por la apuesta de las opciones sindicales mayoritarias por una política del mal menor que se mostró como el camino más corto al mal mayor.
Tan solo de la mano del especulador Lakshmi Mittal sólo llegaremos a la puerta del INEM. Sin una apuesta clara por poner el sector siderometalúrgico al servicio de las necesidades de la sociedad asturiana, sin un control público -y no sólo estatal- de la producción quizás no haya solución a largo plazo para el conflicto de Arcelor.