Cajastur, ni privatización ni desahucios

El actual proceso de privatización de las Cajas de Ahorros supone un verdadero atraco a la sociedad que va a poner en manos de la oligarquía bancaria (Botín y compañía) estas entidades que suponían el 50% del negocio bancario nacional y que, dado su carácter benéfico/social, no solamente contribuían al desarrollo económico y social del país, sino que también aportaban cientos de millones de euros a la sociedad a través de la Obra Social y Cultural.

Estas fusiones/privatizaciones se están realizando a toda prisa, sin informar a los ciudadanos y están siendo dirigidas por unos directivos cuyo único interés es preservar su cuota de poder y blindarse en los nuevos cargos de dirección para seguir percibiendo escandalosos salarios.

En el caso concreto de Cajastur, a la liquidación de la Obra Cultural y los recortes (y la próxima desaparición) de la Obra Social, se suman una serie de actuaciones del equipo directivo que demuestran su intención de gobernar tanto la Caja como el banco (Liberbank) resultante de la fusión con Caja Cantabria y Caja de Extremadura como si fueran su cortijo privado sin ningún respeto a los derechos de los trabajadores tanto los directamente contratados por la Caja como los que realizan su labor en empresas dependientes de ella.

A los traslados de trabajadoras a miles de kilómetros de sus hogares para forzarlas a pedir la baja en la empresa se suman ahora los brutales recortes salariales tanto a los trabajadores de Cajastur como a trabajadores que realizan sus servicios en la entidad desde empresas subcontratadas como es el caso de las compañeras que limpian las oficinas.

Una situación sangrante es el de los trabajadores de la empresa CEICA, de la cual es accionista Cajastur y que desde hace más de 20 años trabajaba exclusivamente para la Caja. Desde hace más de un mes, al haber sido adjudicado ese trabajo a una empresa del País Vasco, los 12 trabajadores asturianos de Ceica se encuentran sin trabajo y sin saber qué va a ser de su futuro. La dirección de la Caja no da respuesta a la petición de información por parte de los trabajadores.

También hay que señalar la responsabilidad de la dirección de Cajastur en el desalojo violento (con 21 detenidos) de una familia hipotecada en Oviedo y su negativa a negociar una solución razonable para esta familia, uno de cuyos miembros se encuentra acampado en huelga de hambre en la Escandalera desde hace más de 50 días.

Desde la Sección Sindical de CSI en Cajastur consideramos que los ciudadanos no podemos permitir que se nos prive de unas entidades financieras de carácter social como son las Cajas que hoy en día son más necesarias que nunca y menos aún podemos permitir que se inyecten cantidades obscenas de dinero de todos para poner a disposición de la gran banca y de los especuladores la riqueza colectiva que representaban nuestras Cajas. Los bancos privados resultantes de las fusiones de las Cajas deben ser nacionalizados, creando una Banca Pública no privatizable que, en estos momentos tan difíciles, apoye la economía productiva y no la especulación, que aporte soluciones a la crisis y que se ponga al servicio de todos y no al de una pequeña minoría.

CORRIENTE SINDICAL DE IZQUIERDA (CSI)

Seguiremos informando.

13 de Agosto de 2012

P.D.: desde la CSI hemos intentado, como en otras ocasiones, que esta movilización contase con el apoyo y la participación de todos los sindicatos. A tal efecto, contactamos con ellos para consensuar los contenidos de la concentración (lemas, pancartas, duración, etc.) de forma que fueran asumibles por todos. Unos dieron la callada por respuesta y otros excusaron su presencia por diversos motivos.

Por nuestra parte, consideramos que, con los tiempos que corren, la unidad sindical en la defensa de nuestros derechos como trabajadores es una herramienta imprescindible y, al margen de cualquier otra consideración, vamos a seguir apostando por dicha unidad de acción como venimos haciendo desde siempre, en la convicción de que ante las continuas agresiones que venimos sufriendo, no hay otro camino posible.

En la modesta medida de nuestras capacidades, en ello estamos.